Fue el propio Ricardo Bofill a través de su Taller de Arquitectura el que, en colaboración con Figueras Design Centre, conceptualizó la butaca que Figueras desarrolló especialmente para el Teatro Nacional de Cataluña. Entre sus peculiaridades, destaca el sistema de plegado que es de retorno automático por gravedad y controlado mediante freno automático, lo que anula la inercia en el proceso de elevación, consiguiendo así una carencia total de ruido, idónea para este tipo de actos y elimina a su vez cualquier necesidad de mantenimiento. Su acabado en piel natural realza la calidad de la sala y su calidez.